Mejorar la rentabilidad de la empresa con financiación ajena

Para muchas personas ajenas a las direcciones financieras de las compañías, puede resultar atrevido afirmar que la rentabilidad de la empresa mejora gracias a la financiación ajena. Pero… Imaginemos un empresario que decide mantener al margen de la financiación ajena por propia decisión. Este tipo de empresario ha tomado su decisión tratando mantener la mayor independencia financiera posible.

Todo lo que alcanza a hacer es porque lo genera su propio negocio y paga las inversiones adicionales a través de aportaciones personales vía ampliación de capital. Así, por ejemplo, no comprará un camión nuevo de reparto si no lo puede pagar al contado, o no contratará más personal hasta que no cobre en unos meses lo que está vendiendo ahora. Es obvio, que su capacidad financiera está al límite, pero prefiere esa situación a solicitar financiación ajena, ya que ésta tendría un coste a devolver.

Viendo esas barreras que supone no acceder a la financiación ajena, cabe plantearse que quizás el empresario esté perdiendo alguna oportunidad en su empresa de hacer más beneficios que los que actualmente podría esperar si no hace nada sobre las nuevas posibilidades de negocio que le están surgiendo.

Así pues, la idea es que: si el coste de financiarse es menor al beneficio que podría conseguir haciendo esas inversiones productivas, podremos decir de forma absoluta que para la empresa sería beneficioso tener financiación externa.

Equilibrio entre financiación propia y financiación ajena.

La financiación de cualquier inversión a largo plazo de la compañía mediante fondos ajenos produce lo que llamamos apalancamiento financiero. Financiar operaciones mediante este “apalancamiento” permite aumentar la rentabilidad de los negocios, siempre y cuando el coste de financiación sea menor que la rentabilidad marginal obtenida por la nueva inversión.

Nivel de endeudamiento aceptable en una empresa.

Toda empresa debe tener una política de endeudamiento adecuada. La idea más aceptada o tradicional defiende que hay un nivel de endeudamiento óptimo donde se maximiza el valor de la empresa y se minimiza el coste de capital.

Los retos de las áreas financieras

No sólo se trata de tener el menor coste de oportunidad y el más acertado apalancamiento sobre recursos propios, sino que además tenemos que estar contrastando el riesgo de las operaciones que tenemos activas. Se puede trabajar para disminuir esas incertidumbres, asegurando, por ejemplo, un tipo de cambio, o endeudarnos a tipo fijo de interés. Pero, en definitiva, la deuda que se contraiga tiene que ser viable en todo momento, la entidad crediticia que nos ha prestado debe poder recuperar el montante de la operación en el plazo previsto y nosotros, como empresarios, debemos conseguir las metas para las cuales se hicieron esas inversiones.

Financiación ajena y rentabilidad de la empresa:

La financiación ajena en la empresa es beneficiosa para conseguir mejorar la rentabilidad en la misma. Tiene que haber un equilibrio entre fondos propios y la financiación ajena de manera que siempre es interesante un nivel de apalancamiento de las operaciones de inversión y que todo esto tiene como limitación el nivel de riesgo que está induciendo. Teniendo estas variables controladas y previstas sobre escenarios de previsión realistas, posiblemente estemos consiguiendo ayudar a nuestra empresa a que tenga la mayor posibilidad de crecimiento en el tiempo con el menor coste del capital posible.

Fuente: BBVA “La financiación ajena mejora la rentabilidad de la empresa”


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